Madrid se llena de arquitectura.

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Madrid se llenará de arquitectura en estos días. Ver la ciudad con otros ojos, pasear por sus calles (siempre mirando hacia arriba;a los tejados, a los ventanales, a las torres y cornisas…) conocer los entresijos de esos edificios que solo hemos visto por fuera pero que, los curiosos como yo, hemos investigado e incluso visto en fotos, pero esta vez los veremos de la mano de sus creadores.

Esto nos propone la semana de la arquitectura 2016 organizada por el colegio de arquitectos de Madrid y el Ayuntamiento, que, además, tendrá la colaboración de Open House Madrid que nos abrirá más de cien edificios emblemáticos de la capital.

Para ilustrar mi buzz, una foto que hice al Monasterio e Iglesia de Montserrat, de estilo barroco, en la que destacan los ornamentos de su torre, obra de Pedro de Ribera. En este edifico se instalaron, en 1704, los monjes benedictinos castellanos que huyeron del monasterio catalán del mismo nombre en 1640. Está situado en la calle de San Bernardo, en Madrid, a la altura del número 79 y solo hace falta mira al cielo para ver que solo tiene una torre, la otra nunca se construyó.

Yo siempre he dicho que uno de los fines de la arquitectura es homenajear la belleza da través de la funcionalidad. A través de la arquitectura he podido explicar en mis rutas guiadas una determinada época ya que expresa la cultura y cómo las personas percibían el mundo en aquel momento de la historia.

Aprovechemos la oportunidad que nos brindan y abramosla puerta una vez más al arte que alimenta nuestra mente y nuestra alma.

Cleopatra, la exposición.

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Esta escultura de Cleopatra me fascina, esa Cleopatra melancólica esculpida en dos tipos de mármoles, atribuida a un estilo Neoclásico del siglo XIX, me fascina desde el punto de vista del arte, está tan bien conservada, se pueden apreciar tan bien los pliegues de su falda, sus sandalias, su pelo, su semblante… Atrapa desde que la ves por primera vez.

Hasta el 8 de mayo tenemos la suerte de poder visitar esta maravillosa exposición en centro de arte Canal en Madrid, Cleopatra y la fascinación de Egipto. Es asombroso el imán que posee la cultura egipcia desde hace siglos y tal vez Cleopatra personifica y da respuesta al por qué de esa fascinación.

Cuando visitó la exposición tratando de contagiar a los que van conmigo en la ruta guiada mi pasión por Egipto, trato de adentrarles en la historia, con la ayuda inestimable de los paneles y del recorrido guiado pero es que hay que fijarse en Cleopatra como una mujer calculadora que sabía lo que quería y que iba a por ello.

Dos momentos, su aparición ante los ojos de Julio Cesar y su llegada majestuosa a Tarso ante Marco Antonio.

JULIO CESAR era el hombre más poderoso de la época y la fuerza impulsora  del imperio romano. Cleopatra decide volver a Alejandría a escondidas para conocerle. Pagó a uno de sus sirvientes para que la enrollara en una alfombra y la llevase en un barco por el río hasta  Alejandría y la condujera a la cámara del Emperador. Dice la leyenda que Julio Cesar mandó desenrollar la alfombra y apareció Cleopatra ¿desnuda? , no sabemos, dicen que no era hermosa, pero que su personalidad magnetizaba. Dicen que al Cesar se enamoró de su inteligencia y fuerte personalidad.

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Este cuadro del pintor francés Jean Leon Gerome  “Cleopatra y  Julio Cesar” fue pintado en 1866. No está en la exposición de Cleopatra pero me parece fundamental para ilustrar la historia

MARCO ANTONIO ,que por aquel entonces luchaba con Octavio Augusto por el poder en la región, había vencido en la batalla de Filipos, pero no estaba muy conforme con el comportamiento de la Reina de Egipto. Este hizo llamar a Cleopatra para que acudiera a verle y se humillara ante él pidiéndole disculpas por su mal hacer. Cleopatra, astuta e inteligente como la que más, decide acudir a la cita pero con otra intención diferente: la de repetir su maniobra de seducción por lo que se presentó en Tarso, aunque no humillada y débil como esperaba el romano, sino decidida a conquistarle como nos relata Plutarco, Cleopatra “remontó el río Cydnos en un barco con la popa de oro, las velas púrpura y los remos de plata. El movimiento del barco sigue la cadencia del sonido de las flautas, se casa con el de las liras y de los caramillos. Ella misma, tocada como se suele pintar a Afrodita, está tendida bajo una tienda bordada de oro y los niños, parecidos a los amores de los cuadros, la rodean abanicándola”.

Llegó como una diosa y conquistó a Marco Antonio, llegando a ser el amor de su vida.

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Este cuadro de Lawrence Alma-Tadema pintor de estilo victoriano de principios del siglo xx nos presenta el encuentro de Marco Antonio y Cleopatra.                                                     

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El arte siempre, siempre, nos lleva de la mano por la historia de la humanidad y nos hace ver que siempre hubo y habrá mujeres como Cleopatra, ¿o no?